Gestiones antes del fallecimiento

Planificar determinadas cuestiones con antelación puede reducir la carga administrativa y facilitar las decisiones de los familiares. Entre las medidas más habituales se encuentran otorgar testamento, expresar las voluntades anticipadas, revisar los seguros y preparar un inventario actualizado de bienes, cuentas y obligaciones.

Información orientativa: cada situación personal y familiar es diferente. Para decisiones jurídicas, fiscales, notariales o sanitarias conviene consultar con el profesional correspondiente.

1. Documentación personal

Estos documentos permiten expresar la voluntad de la persona y facilitan algunas de las gestiones que deberán realizarse posteriormente.

Testamento

Permite establecer cómo se distribuirán los bienes dentro de los límites fijados por la ley. El testamento abierto otorgado ante notario es la modalidad más habitual por su seguridad jurídica.

  • Revisar herederos y legatarios.
  • Designar sustitutos cuando proceda.
  • Actualizarlo si cambian las circunstancias familiares.

Ver testamentos y sucesión

Voluntades anticipadas

Permiten dejar constancia de las preferencias sobre cuidados y tratamientos médicos para el supuesto de no poder decidir personalmente.

  • Tratamientos y medidas de soporte vital.
  • Designación de representante.
  • Donación de órganos y destino del cuerpo.

Preferencias personales

Puede dejarse por escrito información sobre el tipo de ceremonia, entierro o cremación, destino de las cenizas y otras decisiones personales.

Estas instrucciones deben guardarse en un lugar conocido por una persona de confianza.

Seguros contratados

Conviene reunir las pólizas de vida, accidentes y decesos, junto con los datos de la aseguradora y la identificación de los beneficiarios.

  • Número de póliza.
  • Entidad aseguradora y contacto.
  • Coberturas y beneficiarios.

2. Organización de bienes y obligaciones

Un inventario claro y actualizado ayuda a localizar el patrimonio, conocer las obligaciones pendientes y preparar la futura tramitación de la herencia.

Bienes y cuentas

  • Inmuebles y datos registrales.
  • Cuentas bancarias y depósitos.
  • Fondos, acciones y otros productos financieros.
  • Vehículos y bienes de especial valor.

Deudas y pagos

  • Préstamos e hipotecas.
  • Tarjetas de crédito.
  • Facturas y recibos domiciliados.
  • Obligaciones fiscales pendientes.

Documentación acreditativa

Es recomendable conservar escrituras, contratos, recibos, certificados bancarios, documentación de vehículos y justificantes de inversiones.

Información digital

Puede prepararse una relación de cuentas digitales, suscripciones y servicios online, sin dejar contraseñas expuestas ni compartirlas de forma insegura.

3. Planificación sucesoria

La planificación sucesoria debe adaptarse al patrimonio, la composición familiar y la normativa aplicable. No consiste únicamente en otorgar testamento, sino también en revisar la titularidad de los bienes, los beneficiarios de los seguros y las posibles consecuencias fiscales.

Especial atención: puede ser conveniente solicitar asesoramiento profesional cuando existan empresas familiares, bienes en el extranjero, herederos menores o con discapacidad, familias reconstituidas, donaciones previas o un patrimonio especialmente complejo.

4. Preferencias funerarias

Aunque no es obligatorio, comunicar las preferencias puede evitar dudas y desacuerdos entre los familiares en un momento especialmente delicado.

Servicio funerario

Indicar si existe un seguro de decesos, un plan funerario o una empresa de referencia.

Entierro o cremación

Dejar clara la preferencia y, cuando proceda, el cementerio o el destino de las cenizas.

Ceremonia

Expresar preferencias religiosas, civiles, familiares o relativas a la intimidad del acto.

Personas informadas

Comunicar estas decisiones a una o varias personas de confianza y señalar dónde están escritas.

Recomendaciones finales

  • Guardar la documentación en un lugar seguro y accesible.
  • Informar a una persona de confianza sobre su ubicación.
  • Revisar periódicamente el testamento, los seguros y el inventario.
  • No conservar claves bancarias o contraseñas de forma visible o insegura.
  • Solicitar asesoramiento profesional cuando la situación lo requiera.